Creencia

Dignidad desde el nacimiento

Todo ser humano merece dignidad desde el momento en que nace. Dignidad real, no la falsa.

La creencia

Todo ser humano merece dignidad desde el momento en que nace. No una dignidad que hay que ganarse, ni la versión cortés y falsa. La básica, la real, la misma para todos.

De dónde viene

Mi mamá me enseñó a mirar a las personas a los ojos cuando me hablan. Me tomó años entender lo que de verdad me estaba enseñando: cuando miro los ojos de alguien, veo a una persona que tiene necesidades, igual que yo, y que merece respeto, igual que yo. No su ropa, ni su piel, ni su trabajo. Una persona.

Cómo se ve en mí

Por eso nombro a las personas cuando escribo, en vez de decir “todos los hombres”, “todas las mujeres” o “los billonarios”. Nombrar individuos es la manera de dejar de culpar a grupos enteros por lo que hacen unos pocos. También por eso me molesta cuando alguien dice que un trabajo es “de poca destreza”. La cajera que nos mantiene alimentados hace un trabajo que importa.

Y fallo en esto, muchas veces cuando estoy enojado. Le he dicho cosas feas a desconocidos. Me he atrapado culpando a un grupo entero a mitad de oración, y en un ensayo dejé el desliz a propósito, porque todos lo hacemos y tenemos que practicar atraparlo. Creer en la dignidad no me hace bueno practicándola. Me da algo a lo que regresar.

Para seguir