Qué es
Alguien tiene que ser el piso. No el piso que pisas, sino el piso como un salario mínimo: la cifra por debajo de la cual nadie puede bajar. Cuando algo te cae de arriba, lo recibes, y no se lo pasas a la persona debajo de ti. Se detiene ahí, en ti.
Cómo se ve en mí
Es una práctica personal, no una política. Una mala reunión, un cliente grosero, una llamada estresante: trato de no voltearme y darle ese mismo trato a quien sigue en la fila, en el trabajo o en la casa.
No siempre lo logro. Algunos días los nenes reciben el tono que era para mi correo.