Qué es
Casi siempre sabemos dónde guardamos algo de tensión, el pecho apretado, los hombros tensos. Un recorrido con la respiración puede encontrar lo que se nos escapó. Respira lento y continuo, sin pausa entre inhalar y exhalar, y nota dónde la respiración se traba o da un saltito. Esos trabones señalan dónde está la tensión.
Cuando encuentres uno, explóralo: su forma, de dónde parece venir, de qué podría tratarse. Escribe lo que salga, recordando que el cuerpo habla en metáforas, no al pie de la letra.
Cómo se ve en mí
Mi trabón casi siempre está en la parte de arriba del pecho, y casi siempre tiene que ver con algo que todavía no he dicho.